Al proporcionar a los estudiantes tareas estimulantes que requieren la resolución de retos y el pensamiento crítico, el aprendizaje basado en retos puede ayudar a activar distintas partes del cerebro. Este tipo de aprendizaje anima a los alumnos a utilizar soluciones creativas e innovadoras para abordar los desafíos a los que se enfrentan. También enseña habilidades importantes como la colaboración, la comunicación y la cooperación.

Concretamente, cuando nos enfrentamos a retos, se activa la parte del cerebro conocida como córtex cingulado anterior. Esta parte del cerebro nos ayuda a centrarnos en los retos que estamos resolviendo. Cuando aplicamos soluciones creativas e innovadoras a los problemas o desafíos que se nos plantean, se activan las áreas cerebrales asociadas a la creatividad y la innovación. Actualmente, la neurociencia nos demuestra que es posible rechazar el mito de que las personas tienen un hemisferio del cerebro que usan más que el otro, cuando en realidad usamos los dos de forma holística. La mayoría de procesos cerebrales se localizan en el hemisferio izquierdo, no obstante, el hemisferio derecho actúa de una forma más holística, creativa y empática que el izquierdo. Por lo tanto, para ser más creativos, intuitivos y empáticos debemos desarrollar actividades que se sitúan principalmente en el hemisferio derecho. Una buena forma para llevarlo a cabo es apostar por un aprendizaje basado en retos. El trabajo en equipo y la colaboración activan regiones del cerebro asociadas a las habilidades sociales. Además, la observación y la colaboración conjunta de un grupo de trabajo puede provocar que algunas personas mejoren sus habilidades en ciertas tareas. Por ejemplo, si se está trabajando sobre un reto y una persona del grupo expresa y comparte sus ideas puede que a partir de esta surjan nuevas ideas igual o más creativas.  

Por otro lado, el córtex prefrontal (asociado a la toma de decisiones y la planificación) interviene en el aprendizaje basado en retos. Cuando se activan todas estas partes del cerebro en el proceso de aprendizaje, también se proporciona una experiencia más dinámica y agradable.

Rivas (2015), rechaza por completo la idea de que el estudiante es un ser pasivo y receptor del saber. Además, estudios realizados muestran que las instituciones educativas deben considerar las investigaciones realizadas acerca del cerebro para fomentar el uso de la mente bilateral, el funcionamiento de ambos hemisferios y aprovechar toda la potencialidad cognitiva de cada alumno (Uva, A. 2016).  

El aprendizaje basado en retos, así cómo otras metodologías activas, puede influir positivamente en el rendimiento académico de los alumnos, por lo que cada vez son más los docentes que recurren a este enfoque para implicar a sus alumnos.

Bibliografía: 

  • Rivas, R. (2015). Metaaprendizaje y Neurociencia en los estudios de enfermería: Reflexiones teóricas desde la complejidad. Dialógica: revista multidisciplinaria, 12(1), 100-117.
  • Uva, A. (2016). Cerebro y aprendizaje. Córdoba, Argentina.
  • Espai. (2020, February 7). ELS HEMISFERIS I LA IMPORTÀNCIA DE SER CREATIUS. Espai Philae. 
  • Broche-Pérez, Y., Jiménez, L. H., & Omar-Martínez, E. (2016). Bases neurales de la toma de decisiones. Neurología, 31(5), 319-325.

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